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30 ottobre

Pedazos de Octubre

 

 

Con arena o sin ella. Con luna o sin ella. Con hierba o con barro. Con Madrid o sus sombras. Con barca o embarcado. Con calamares o tomates. Con verdades de oro  sobre el cemento o con cemento bajo nuestros pies de goma.
Con risas largas o  larguísimas risas.
Horas llenas en ese pueblo capital, con capitales compañías.
Y lo que Madrid se calla, que no lo digan sus dueños, sus Quevedos y sus sueños.
Y que siga siendo la Villa un cuadro de Goya, un recuerdo del turista, una canción de Joaquín.
Una postal sin mandar, porque todos somos de allí.
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Mientras se carga la canción miramos por la ventana. Ese humo no es de tu penúltimo cigarro. Este ruido sí es de mi cerebro en marcha atrás. Parafraseo a Stefan Sweig y te digo que esta ciudad es la ciudad del futuro...y siempre lo será. Lo sé, es una gran frase. Si fuera mía, si yo la hubiera parido, compraría un altavoz y arrodillaría al mundo hasta el éxtasis. El führer de las frases geniales. Pero sólo tengo el ruido de mi cerebro en marcha atrás y lo que miramos por la ventana mientras se carga la canción.
Me dices que me fije, que mire detrás del sauce llorica, que el viejo de boina roja parece querer decirnos algo. Está lejos para escucharlo, cerca para oirlo. Del sauce sale el viejo, del viejo sale una voz; de la voz, la última frase que escuchamos antes de que empiece la canción:
- Siempre quedan putas a lomos de un auxilio, con su melena al viento del cielo del capricho.
Donde yo oigo putas tú oyes lluvias. Donde yo capricho tú nada.
Da igual, la confusión y el viejo no nos sacarán de casa, de nuestros libros, de nuestros líos, de nuestros discos de siempre.
Play.
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" Vendo mis fracasos al peor postor", dijo una sombra cualquiera a una ciudad con nombre.
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¿ Y los que viven viendo como todos los vals acaban en tropiezo? ¿Para esos existe un Fred Staire que imparta clases magistrales? ¿O basta con una sombra que se carcajee en nombre del resto del mundo, para curtir tus pies rotos?
¿ Y los que prefieren callar los ojos por no sangrar la boca? ¿ Para esos existe una canción que pinte el cuadro que jamás protagonizarán? ¿ O basta con un piano en el iris del sueño, en nombre del resto de una noche, para curtir tu vida rota?
Como una estatua: te mueven sólo los pensamientos de otros.
----------------------------------
Cuando estampó su pensamiento,como una bofetada, en lo que podría ocurrír en otra ciudad, con otra persona, su cerebro comenzó a arder y a llorar. Sí, es posible en el mundo de los atormentados, que no se reunen jamás por miedo a ser considerados, como grupo, arma de destrucción masiva. O gente demasiado sabia. O ambas cosas. Sí, es posible.
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No sabes si son tus llaves las que abren la puerta de tu casa.
No sabes si ese trozo de papel con cuatro palabras es tuyo, pero esa es tu mellada caligrafía.
No sabes si la persona reflejada en la ventana eres tú, pero imita tus gestos, teclea como tú tecleas. De reojo mira lo que miras de reojo.
Tocas las llaves, lees las cuatro palabras, miras la ventana:
"Está llena de otros esta habitación".
--------------------------------
1-¿Renegaré de esto también? ¿Haré una pelota con estas palabras y la tiraré por la ventana? Que nadie la reciba, por dios. Que nadie deshaga el entuerto y entienda estas frases arrugadas de tinta azul. Qué vergüenza infantil. Qué abismo. No sirve que me esconda los ojos. No, definitivamente no haré una pelota con esto. Si acaba en fracaso, en frustración, si acaba en lo de siempre lo dejaré con el resto de hojas muertas, a un lado de mi mesa, carne de reciclado ( para sentirme bondadoso un minuto). Pero esa idea de tirar la hoja arrugada por la ventana no debería haberla tenido. Esto que escribo es para mí.
Cerca de mi casa un gilipollas hace trompos con su coche porque no sabe hacerlos con su vida.

2-Nunca he escrito una línea que haga nacer en mí la sincera convicción de que impactaría, emocionaría o gustaría a alguien. Una frase que me haga decir: Quien lea esto, no lo olvidará nunca. Nunca he escrito nada decente. Soy una máquina de romper hojas, de perder el tiempo, experto en chocarme contra paredes hasta teñirlas de mierda. No cuesta tanto, la verdad.
En la radio hablan de fútbol  tapando una canción de Costello.

3-Leo cualquier suspiro de Santuario, cualquier diálogo de Joyce o cualquier verso de la suicida Plath y me levanto, me asomo al balcón y trago con muecas exageradas todo el aire callejero que puedo. Me asfixia tanto talento ajeno, pero no quiero dejar de ahogarme varias veces al día: sentirse vivo con medio pie fuera de todo. Lo saben los inconscientes y el marido de Zelda.
Hace años conocí a Romualdo Tizón, ya saben, el blanco que se parecía a John Coltrane. El blanco que siempre escuchaba a Coltrane. Solíamos tener la misma conversación cada poco tiempo. Me decía que nunca había leído un libro entero. Que no era necesario. No quería argumentos, personajes definidos, una visión del mundo. Buscaba pistas, guiños. O nada. Lo que el azar decidiera. Pero yo no creo en el azar, añadía Romualdo. ¿Entonces?
- Entonces nada, chico. Abro el libro, leo una frase, la primera que cacen mis ojos, la apunto enumerándola en una de mis Moleskine. Cierro el libro. No vuelvo a abrirlo jamás aunque cada mes quito el polvo a cada uno de los 3744. Y créeme, nunca copio frases triviales.
Solía decirle entonces que los libros, hasta los más sabios, están llenos de frases triviales. Sí, respondía él, pero nunca me he encontrado con nada hueco en un libro. Cada línea que leo es extraordinaria. ¿Azar? No, ya te he dicho que no creo en el azar.
¿Y en que creía este tipo raro?
- En la literatura.

4-Si ahora me escuchara Romualdo Tizón le diría que ahora yo también creo en la literatura, que jamás leo un libro entero, ni un párrafo entero, que me basta con unas palabras de Rayuela, por ejemplo, para saber lo que es la fe.
Si ahora me escuchara Romualdo Tizón me preguntaría, con su calma imponente, porqué entonces mando a reciclar lo que yo escribo.
- Porque ya no me escuchas, porque jamás me leiste, porque ya no hay Moleskine que valga. Porque decidiste acabar contigo como acabaste tus libros. Sin terminarte.
---------------------------------
Todas las luces se las bebe ella en cuanto aparece en escena. Dadle un segundo y se quedará con las horas que dure la velada.
El poder que da la importancia, supuso él.
----------------------------------
Le has robado las gafas a Richard Hawley. Te pones grave y elegante. ¿ Un crooner en el siglo de lo breve? Tú también piensas en un regreso a casa cuando escuchas The Ocean. La canción debería calmarte pero el corazón salta. Piensas en cómo quieres que sea todo, en la levedad del aire que te acompañará junto a tus pasos hasta el sueño. Si hoy es domingo, esto es más de lo mismo. Si las carcajadas te empujan la espalda, sigues vivo. Deja en el bar lo que hayas visto, lo que hayas oído, todo lo que te has merecido a fuerza de ser el estúpido mayor del reino de los estúpidos. No saques el teléfono del bolsillo, no agarres el bolígrafo de las pequeñas ocasiones. Que sea la nada la que haga el trabajo sucio. Y si notas dolor, mírate y calla. Que es lo que el espejo espera de tí.
Te quitas las gafas de Richard Hawley y esperas de tí lo mejor. Adelante. ¡Rímel y fanfarria!, gritan las musas emparedadas.
---------------------------------
Olvidaste el comienzo cuando empezó el final. No supiste dónde quedaron las primeras palabras de esto. Dónde el camino al que te llevarían esas palabras. Te empeñaste en recordarlas para plasmarlas aquí. Pero, zas, desaparecieron. Y ahora das vueltas al lenguaje para llegar a la soledad de un folio en blanco. Que una canción rellene la ausencia.
Mientras tanto me duele mirar la pared de otra habitación. Y que todo sea un círculo de fuego.
 ---------------------------------
El entuerto no cabe en el plato de arroz,
no se esfuma en el hielo del vaso.
Esto queda en el cajón de lo atroz,
antes de dar tu primer paso.
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Los platillos acompañan al estribillo.
El Hammond llora contigo.
Su risa te agarra el hígado.
Tú agarras otro disco.
Todo gotea.
Y apesta lo que pintas,
lo que callas.
Foribundos los quiere dios.
Deszocado te quiere el día.
Nadie más está aquí para llamarte breve.
Cuando ella quiera dejarás de ser
sus manos.
Cuando tú quieras será tarde
para amanecer.
El charco te da tu única cara
y la cara tu única espalda,
repleta de kilos de canciones,
noches por limar,
trampas de ojos sellados,
palabras que doblar para que quepan
en tus diminutos sueños.
Y dentro una llama.
Dentro una bomba.
Algo te dice que deberías mirar,
sólo,
lo de fuera:
Esa luz.
 
Jamás podrás escribir un final
aunque lo tengas en brazos.
 ---------------------------------
Cualquier silencio te pesará,
tarde o temprano,
en los bolsillos.
Tanto peso callará,
tarde o temprano,
en tus pasillos.
Nidos ellos de juegos de niños,
de remolinos etílicos,
de paradas ante el espejo,
de un ir y venir sin regreso.
De una vida entre la felicidad y el miedo.
Entre la brisa y la navaja.
--------------------------------
Salivazos al Da Vinci es lo que te pide el cuerpo.
O un grito que escandalice al museo y despierte al mundo.
Demasiadas rabietas de niño para tan poco talento.
Encumbrado tu ridículo y tu pensamiento humo,
huyes como los lirios del otro sueño,
imperceptiblemente agriado
por la encharcada ciudad renacentista.
 
Entre columnas y sudores
tu mirada vigila el beso ajeno.
 
El tenor desliza el barroco horizonte hasta tus pies,
que rasga o desnuda lo que quisiste vivir.
Tus jinetes del apocalipsis no necesitan caballos.
Les basta tu culpa de todos los tiempos
y el dolor de verdad dorsal
para cabalgar sobre sonrisas de suficiencia.
 
Entre columnas y sudores
tu mirada llora el éxtasis ajeno.
 
La noche alienta al miedo como el ruido a la violencia.
Los violines se funden con el destino
y azotan la ciudad,
abren el suelo,
giran el cielo.
 
Sin columnas ni sudores,
sin cuadro que escupir,
tu mirada agoniza
y abre la boca
respirando escombros.
¿Quién será desde ahora el otro?- Preguntas.
El otro seré yo- Contestas.
 
Se cierran tus ojos
y el cielo
y el viento.
Nadie oye tu certeza.
Nadie tu muerte.
El otro,
contestas,
soy yo.
El del lado nublado de un pasado cualquiera.
 ---------------------------------
 
 
29 ottobre

29 de Octubre

Salivazos al Da Vinci es lo que te pide el cuerpo.
O un grito que escandalice al museo y despierte al mundo.
Demasiadas rabietas de niño para tan poco talento.
Encumbrado tu ridículo y tu pensamiento humo,
huyes como los lirios del otro sueño,
imperceptiblemente agriado
por la encharcada ciudad renacentista.
 
Entre columnas y sudores
tu mirada vigila el beso ajeno.
 
El tenor desliza el barroco horizonte hasta tus pies,
que rasga o desnuda lo que quisiste vivir.
Tus jinetes del apocalipsis no necesitan caballos.
Les basta tu culpa de todos los tiempos
y el dolor de verdad dorsal
para cabalgar sobre sonrisas de suficiencia.
 
Entre columnas y sudores
tu mirada llora el éxtasis ajeno.
 
La noche alienta al miedo como el ruido a la violencia.
Los violines se funden con el destino
y azotan la ciudad,
abren el suelo,
giran el cielo.
 
Sin columnas ni sudores,
sin cuadro que escupir,
tu mirada agoniza
y abre la boca
respirando escombros.
¿Quién será desde ahora el otro?- Preguntas.
El otro seré yo- Contestas.
 
Se cierran tus ojos
y el cielo
y el viento.
Nadie oye tu certeza.
Nadie tu muerte.
El otro,
contestas,
soy yo.
El del lado nublado de un pasado cualquiera.
 
C.D.G

  
 
Cualquier silencio te pesará,
tarde o temprano,
en los bolsillos.
Tanto peso callará,
tarde o temprano,
en tus pasillos.
Nidos ellos de juegos de niños,
de remolinos etílicos,
de paradas ante el espejo,
de un ir y venir sin regreso.
De una vida entre la felicidad y el miedo.
Entre la brisa y la navaja.
 
C.D.G
 
Quique González/ César Pop
 
 
 
 
 
 
28 ottobre

En mi vida

 

 

 

 

Octubre agitando la mano

El entuerto no cabe en el plato de arroz,
no se esfuma en el hielo del vaso.
Esto queda en el cajón de lo atroz,
antes de dar tu primer paso.
 
C.D.G
 
 
Los platillos acompañan al estribillo.
El Hammond llora contigo.
Su risa te agarra el hígado.
Tú agarras otro disco.
Todo gotea.
Y apesta lo que pintas,
lo que callas.
Foribundos los quiere dios.
Deszocado te quiere el día.
Nadie más está aquí para llamarte breve.
Cuando ella quiera dejarás de ser
sus manos.
Cuando tú quieras será tarde
para amanecer.
El charco te da tu única cara
y la cara tu única espalda,
repleta de kilos de canciones,
noches por limar,
trampas de ojos sellados,
palabras que doblar para que quepan
en tus diminutos sueños.
Y dentro una llama.
Dentro una bomba.
Algo te dice que deberías mirar,
sólo,
lo de fuera:
Esa luz.
 
Jamás podrás escribir un final
aunque lo tengas en brazos.
 
 
C.D.G
 
 
 
 
Enésima vez, esta canción de The Band.
 
   
 
27 ottobre

Sin título

"Viajar, perder paises"
 
De Fernando Pessoa.
 

 

 

 

 
26 ottobre

Sin título

Olvidaste el comienzo cuando empezó el final. No supiste dónde quedaron las primeras palabras de esto. Dónde el camino al que te llevarían esas palabras. Te empeñaste en recordarlas para plasmarlas aquí. Pero, zas, desaparecieron. Y ahora das vueltas al lenguaje para llegar a la soledad de un folio en blanco. Que una canción rellene la ausencia.
Mientras tanto me duele mirar la pared de otra habitación. Y que todo sea un círculo de fuego.
 
C.D.G
 
  
 
   
 
24 ottobre

28

1965
 
 
1976
 
 
1991
 
 
 
2003
 
 
23 ottobre

The Ocean

Le has robado las gafas a Richard Hawley. Te pones grave y elegante. ¿ Un crooner en el siglo de lo breve? Tú también piensas en un regreso a casa cuando escuchas The Ocean. La canción debería calmarte pero el corazón salta. Piensas en cómo quieres que sea todo, en la levedad del aire que te acompañará junto a tus pasos hasta el sueño. Si hoy es domingo, esto es más de lo mismo. Si las carcajadas te empujan la espalda, sigues vivo. Deja en el bar lo que hayas visto, lo que hayas oído, todo lo que te has merecido a fuerza de ser el estúpido mayor del reino de los estúpidos. No saques el teléfono del bolsillo, no agarres el bolígrafo de las pequeñas ocasiones. Que sea la nada la que haga el trabajo sucio. Y si notas dolor, mírate y calla. Que es lo que el espejo espera de tí.
Te quitas las gafas de Richard Hawley y esperas de tí lo mejor. Adelante. ¡Rímel y fanfarria!, gritan las musas emparedadas.
 
C.D.G
 
 
 

Lo inevitable

Todas las luces se las bebe ella en cuanto aparece en escena. Dadle un segundo y se quedará con las horas que dure la velada.
El poder que da la importancia, supuso él.
 
C.D.G
 
 
 
22 ottobre

Bajo presión y con instrucciones para llorar

 
 
 "Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. "
 
Instrucciones para llorar, Julio Cortázar- Historias de Cronopios y Famas

21 ottobre

Unamuno, 1908

Unamuno escribió muchas cosas. En 1908, en 1902, en 1912, en 1936 ante Millán Astray, ante su mesa de madera, ante quien le quisiera gritar por no saberle contestar. Pongan un año en su vida, quiten sus primeros años por motivos puramente humanos (los bebés no escriben porque si lo hicieran nos dejarían mudos, paralizados, posiblemente hundidos) y tendrán algo escrito por Unamuno, algún dolor de país, alguna batalla contra la injusticia, por ejemplo.
Pongan un año que yo pongo 1908. Y desde algún lado escribió una carta a algún amigo de otro lado. Y en ella decía:
 
"He molestado a todos los públicos y a todos los pueblos que he visitado. Y aunque, a la larga, digan 'tenía razón', en el fondo les soy antipático... Tener razón es lo más antipático que hay".
 
No sé si desayunar o dejarme crecer un pensamiento previsible sobre lo dicho por este vasco incomprendido por los extremos de la infamia.
Me peino las alas y asiento, asiento, sí, sí, claro que sí, barbudo. Claro que sí. Asiento y espero que las líneas de la carta atraviesen violentamente el árbol que ensombrece el banco, el pecho de esa mujer de paso lento, el vaso ensuciado del obrero ocioso, el billete impoluto del mármol decadente de la mansión, el trueno del gato en celo, la razón que yo no tengo porque quise perderla.
Sí, voy a desayunar lo primero que mire.
 
C.D.G
 
 
 
 
19 ottobre

Tres horas con Jorge Luís y Julio

 

No todo el que escribe bien habla bien. ( Sabiendo como se sabe bien que no se sabe bien qué es hablar bien. Qué fáciles son los trabalenguas con b, porque la lengua apenas participa, supongo)

Pero Borges y Cortázar, desde su distancia ideológica, se encuentran en la inteligencia, el humor,la literatura, la humildad con o sin comillas, la capacidad de decir con la facilidad de un parpadeo la palabra exacta,el titubeo preciso, la frase definitiva, la duda en el mejor lugar. Y las ganas de tratar al lector, al espectador, a quien se ponga delante, como un ser con cerebro, no como un consumidor de grasientos lugares comunes con patatas.

Había visto antes parte de estas entrevistas, con un sesgo que no me permitió disfrutar más de veinte minutos de programa. Y este fin de semana, por fin, las he visto en su totalidad, regodeándome en cada segundo, sorprendiéndome de que mi mente desierta comparta cosas con esas cabezas milenarias, frases que he dicho sin saber, hasta ahora, que décadas antes las dijeron estos argentinos de todos lados mejor, con más profundidad, más color, más forma. Eso, mejor.

Regondeándome  también ante las cosas con las que discrepo. Con la certeza de que es un placer pasar un rato y aprender con estas entrevistas (cronológicamente: primero la de Cortázar luego la de Borges), sin más decorado que lo que ellos respondan. Sin más banda sonora que dos vidas contadas que, en este caso, van unidas a la obra como el frío a la Antártida y el juego a un niño.

Espectacular es un adjetivo que se utiliza para un accidente automovilístico múltiple, la bomba de Iroshima y una victoria deportiva en el último segundo.

Espectacular es un adjetivo que utilizo, también, para definir estas horas con Borges y Cortázar, tatuadas, desde ya, en algún lugar de mí.

p.d: Y si alguien tiene el valor de verlas enteras y luego le entra sed de lectura, bravo.

C.D.G

 

  

 

  

17 ottobre

Basta una frase

1-¿Renegaré de esto también? ¿Haré una pelota con estas palabras y la tiraré por la ventana? Que nadie la reciba, por dios. Que nadie deshaga el entuerto y entienda estas frases arrugadas de tinta azul. Qué vergüenza infantil. Qué abismo. No sirve que me esconda los ojos. No, definitivamente no haré una pelota con esto. Si acaba en fracaso, en frustración, si acaba en lo de siempre lo dejaré con el resto de hojas muertas, a un lado de mi mesa, carne de reciclado ( para sentirme bondadoso un minuto). Pero esa idea de tirar la hoja arrugada por la ventana no debería haberla tenido. Esto que escribo es para mí.
Cerca de mi casa un gilipollas hace trompos con su coche porque no sabe hacerlos con su vida.

2-Nunca he escrito una línea que haga nacer en mí la sincera convicción de que impactaría, emocionaría o gustaría a alguien. Una frase que me haga decir: Quien lea esto, no lo olvidará nunca. Nunca he escrito nada decente. Soy una máquina de romper hojas, de perder el tiempo, experto en chocarme contra paredes hasta teñirlas de mierda. No cuesta tanto, la verdad.
En la radio hablan de fútbol  tapando una canción de Costello.

3-Leo cualquier suspiro de Santuario, cualquier diálogo de Joyce o cualquier verso de la suicida Plath y me levanto, me asomo al balcón y trago con muecas exageradas todo el aire callejero que puedo. Me asfixia tanto talento ajeno, pero no quiero dejar de ahogarme varias veces al día: sentirse vivo con medio pie fuera de todo. Lo saben los inconscientes y el marido de Zelda.
Hace años conocí a Romualdo Tizón, ya saben, el blanco que se parecía a John Coltrane. El blanco que siempre escuchaba a Coltrane. Solíamos tener la misma conversación cada poco tiempo. Me decía que nunca había leído un libro entero. Que no era necesario. No quería argumentos, personajes definidos, una visión del mundo. Buscaba pistas, guiños. O nada. Lo que el azar decidiera. Pero yo no creo en el azar, añadía Romualdo. ¿Entonces?
- Entonces nada, chico. Abro el libro, leo una frase, la primera que cacen mis ojos, la apunto enumerándola en una de mis Moleskine. Cierro el libro. No vuelvo a abrirlo jamás aunque cada mes quito el polvo a cada uno de los 3744. Y créeme, nunca copio frases triviales.
Solía decirle entonces que los libros, hasta los más sabios, están llenos de frases triviales. Sí, respondía él, pero nunca me he encontrado con nada hueco en un libro. Cada línea que leo es extraordinaria. ¿Azar? No, ya te he dicho que no creo en el azar.
¿Y en que creía este tipo raro?
- En la literatura.

4-Si ahora me escuchara Romualdo Tizón le diría que ahora yo también creo en la literatura, que jamás leo un libro entero, ni un párrafo entero, que me basta con unas palabras de Rayuela, por ejemplo, para saber lo que es la fe.
Si ahora me escuchara Romualdo Tizón me preguntaría, con su calma imponente, porqué entonces mando a reciclar lo que yo escribo.
- Porque ya no me escuchas, porque jamás me leiste, porque ya no hay Moleskine que valga. Porque decidiste acabar contigo como acabaste tus libros. Sin terminarte.
 
C.D.G
 
  
16 ottobre

Sin título

No sabes si son tus llaves las que abren la puerta de tu casa.
No sabes si ese trozo de papel con cuatro palabras es tuyo, pero esa es tu mellada caligrafía.
No sabes si la persona reflejada en la ventana eres tú, pero imita tus gestos, teclea como tú tecleas. De reojo mira lo que miras de reojo.
Tocas las llaves, lees las cuatro palabras, miras la ventana:
"Está llena de otros esta habitación".
 
C.D.G
 
  
 
14 ottobre

E. González / Dolor se escribe con Jota

ENRIC GONZÁLEZ

Humor

ENRIC GONZÁLEZ 12/10/2009

 

Top Gear es un programa veteranísimo de la BBC. Ahora lo emite La Sexta y lo recomiendo muy vivamente. Va de automóviles, pero eso es tan reductivo como decir que Guerra y paz va de Rusia. Top Gear viene a ser el ectoplasma de su presentador Jeremy Clarkson, un inglés ultraliberal, receloso de todo lo europeo, militante contra la corrección política y aficionado, simplemente aficionado, a los coches y en general a la mecánica. Todo lo que hace es divertidísimo.

Clarkson publicó ayer un artículo en The Times sobre la creciente estupidez de la sociedad británica. Un clásico: los británicos llevan décadas quejándose de que son cada día más estúpidos. No deja de ser alarmante, dado que constituyen una de las sociedades más inteligentes de Europa.

En su artículo, Clarkson señalaba que el humor de los Monty Python no encontraría hoy cobijo en ninguna televisión. Es probable que tuviera razón. Los Python solían satirizar el elitismo y la pedantería intelectual. En un célebre número televisivo retransmitían la redacción de El retorno del nativo, una novela del escritor decimonónico Thomas Hardy (1840-1928). El locutor describía la multitud, la óptima temperatura, el estado de forma de Hardy, sus esfuerzos por completar, sin éxito, la primera frase del primer capítulo. Al cabo de tres horas, clamor entre el público. Hardy conseguía una frase: "Un sábado por la tarde en noviembre se aproximaba al crepúsculo, y la amplia zona de maleza abierta conocida como Egdon Heath se oscurecía por momentos".

¿Les ha hecho gracia? No, ya lo supongo. Para resultar gracioso, el humor de los Python (no el de la películas, sino el de las series) requería un público que supiera quién era Thomas Hardy, y hasta qué punto era pesada la escritura de esa gloria nacional. El humor caricaturizaba una sociedad esencialmente snob.

El humor británico de hoy es The Office, una sensacional parodia de la mediocridad galopante o Little Britain, un agrio sarcasmo sobre un país brutal y propenso al vómito.

Prueben a ver algún viejo sketch de Tip y Coll: se encuentran fácilmente en Internet. Después de verlo, recuerden si han reído. Y cavilen sobre si vamos a mejor o a peor.

 

 
 
 
 

 

12 ottobre

Chet Baker

Suave como la trompeta de Chet Baker. Estremecedor como su voz.
Sólo escuchamos el viento cuando el viento encuentra resistencia.
Y este aire encerrado y libre en blanco y negro suena a bosque nocturno, a azotea en Nueva York, a una copa con hielo y espera. A unos ojos cerrados.
Y me olvido del Chet Baker del otro lado del escenario: el de las peleas, el de las prisiones, el de los dientes reventados, el del demonio en vena, el que se bañó tanto en heroina y cocaina que acabó ahogándose en 1988 en un piso de Amsterdam, hasta dejar la ventana, el viento y su vida detrás. Salto, caída, empujón. Lógica.
Me olvido ahora de eso. Porque es tan estremecedora su trompeta, tan suave su voz, que todo lo que me rodea parece un detalle, un gesto, una frase al otro lado del teléfono que te deja mudo, temblando, pensando. Entre la sonrisa y la lágrima.
 
C.D.G
  
 
   
 
11 ottobre

Sin título

Cuando estampó su pensamiento,como una bofetada, en lo que podría ocurrír en otra ciudad, con otra persona, su cerebro comenzó a arder y a llorar. Sí, es posible en el mundo de los atormentados, que no se reunen jamás por miedo a ser considerados, como grupo, arma de destrucción masiva. O gente demasiado sabia. O ambas cosas. Sí, es posible.
 
C.D.G.
 
 
 

 
10 ottobre

Sobre Obama y otras preguntas

Sin llegar al despróposito de Arafat, el premio a Barack Obama como Nobel de la Paz chirría por los cuatro costados. Más allá de las razones con las que la Academia Sueca ha justificado el nombramiento (lleno de lugares comunes), el Nobel al actual presidente de los Estados Unidos parece tener, cosa que no sorprende pero apena, un barniz político de gran espesor. ¿ De verdad ha contribuido Obama, más allá de las palabras, a la pacificación del mundo? ¿ De verdad está luchando por la justicia mundial si en el país que gobierna sigue existiendo la medieval pena de muerte y un acceso fácil, muy fácil, a las armas de fuego? Nadie niega la importancia histórica de la elección de Barack Obama como mandamás del país más poderoso del mundo, pero una visión alejada de estereotipo a su todavía breve gestión nos enseña que lo que ha prometido, que es mucho, es más de lo que ha hecho, que aún es poco. No elevemos al líder a categoría de Mesías. Démosle tiempo, pero no un Nobel que se supone prestigioso. Por el bien de Obama.
 
C.D.G
 
 
 
¿ Y los que viven viendo como todos los vals acaban en tropiezo? ¿Para esos existe un Fred Staire que imparta clases magistrales? ¿O basta con una sombra que se carcajee en nombre del resto del mundo, para curtir tus pies rotos?
¿ Y los que prefieren callar los ojos por no sangrar la boca? ¿ Para esos existe una canción que pinte el cuadro que jamás protagonizarán? ¿ O basta con un piano en el iris del sueño, en nombre del resto de una noche, para curtir tu vida rota?
Como una estatua: te mueven sólo los pensamientos de otros.
 
C.D.G
 
 
 
 
09 ottobre

De una sombra

" Vendo mis fracasos al peor postor", dijo una sombra cualquiera a una ciudad con nombre.
 
  
08 ottobre

Voz de brisa y el secreto del pasillo.

Lo recordaba flaco, pero lo vi no tan flaco. Y su concierto lo recordaré largo, pero fue breve. Tan breve como unas cinco canciones. Canciones clásicas porque son de todos, vengan de Argentina o de Chile, de Cuba o de España. Y entre viaje y viaje por la patria de su infancia, se paró en esa joyita que tantos han cantado. Esa letra de León (esta vez sin Quintero), esa música de Quiroga (esta vez con todas sus musas). Algún Molina, alguna Flores y algunos borrachos han cantado este dolor con alas, desde las tripas de la posguerra hasta el último karaoke. Y Pedro Guerra, ayer, en la Fnac, se unió al grupo, sin los complejos que muchos tienen o tenemos ante esos poemas populares( ¡ay si León y Quiroga fueran ingleses y nosotros no tuvieramos vendas!). Porque algo tiene esa voz canaria, que rima con el mayor quejío y el menor suspiro. Algo tiene para que esta canción parezca cantada por primera vez.
Y mientras la cafetería de la tienda rebosaba generaciones, en uno de los pasillos paseaban dos mujeres ajenas al breve concierto y allí se fueron mis ojos. Una rodeaba con un brazo la espalda de la otra. La otra cantaba sin voz la canción hasta que las lágrimas le hicieron pararse decir (leyeron mis ojos sus labios): "Me recuerda a mi madre." No esperaron al final. Salieron al aire de la noche. Volví a mirar a la voz de Pedro Guerra y al silencio del resto.
Cosas de la música. Y de una canción con tanta verdad que merece un respiro previo.